Título: No juzgues por la apariencia
Millonario: (riendo) ¡Oye, oye! ¿A dónde crees que vas con esa ropa tan vieja?
Hombre: Solo tengo una reunión aquí.
Millonario: ¿Una reunión? Ja, ja… Aquí solo hacen negocios personas con dinero. Tú pareces alguien que viene a pedir ayuda.
Hombre: ¿Estás seguro de eso?
Millonario: Mírate. Zapatos gastados, camisa sencilla… Es obvio que no perteneces a este lugar.
Hombre: Las apariencias suelen engañar.
Millonario: No me hagas perder el tiempo. Mejor vete antes de que llame a seguridad.
Hombre: ¿De verdad quieres hacerlo?
Millonario: Claro. La gente como tú no tiene nada que hacer aquí.
Hombre: (sonríe y saca una tarjeta de acceso) Curioso… porque esta tarjeta abre todas las puertas del edificio.
Millonario: ¿Cómo la conseguiste?
Hombre: Muy fácil. Soy el propietario de esta empresa y del edificio donde estamos parados.
Millonario: ¿Qué…? No… eso no puede ser.
Hombre: Aprendí hace muchos años que la ropa no define a una persona. El verdadero valor está en quién eres, no en lo que llevas puesto.
Millonario: Perdón… me equivoqué contigo.
Hombre: Ojalá la próxima vez conozcas a alguien antes de juzgarlo por su apariencia.